En Flash Media Group el trabajo interno sigue un recorrido fijo que empieza con el pedido del cliente y termina con la entrega del material. No hay etapas decorativas: cada paso existe para que el rodaje, la emisión o la edición lleguen ordenados al resultado final. Abajo está el detalle de ese recorrido, sin nombres propios ni promesas de tiempos.
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Recepción del pedido
El primer contacto llega con un objetivo concreto: un spot, una transmisión, una sesión de fotografía de producto o una cobertura. Registramos el alcance, la locación prevista y el uso que tendrá el material, porque de eso depende qué equipo de cámara, iluminación LED y sonido directo conviene asignar. Si el pedido llega incompleto, lo devolvemos con preguntas antes de avanzar.
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Planificación y cronograma
Con el alcance claro se arma un plan de trabajo: desglose de escenas o jornadas, esquema de luces, señales para una transmisión en vivo y orden de grabación. El cronograma se ajusta al presupuesto y a la locación disponible, no al revés. Ahí también se define qué se entrega como material bruto y qué versiones editadas necesita cada canal.
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Ejecución en set o en vivo
Durante el rodaje o la emisión el equipo trabaja con su propio equipamiento y con un responsable que sigue el plan acordado. En coberturas de ferias, congresos y festivales el ritmo lo marca la agenda del evento; en estudio, el guion técnico. Cualquier cambio de último momento se resuelve en el momento y queda registrado para la etapa siguiente.
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Revisión y postproducción
El material pasa a revisión interna antes de editar. Se verifica audio, foco, color y continuidad, y recién después empieza el armado en DaVinci. Este paso también cubre podcasts de marca y microdocumentales, donde el orden del relato pesa tanto como la imagen. Si algo no cierra, se resuelve antes de mostrar una versión al cliente.
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Entrega del resultado
La entrega incluye el material bruto cuando fue acordado y las versiones editadas para cada canal: pieza principal, cortes para redes, clips verticales o resumen de jornada. Todo queda organizado y rotulado para que el área de comunicación lo use sin depender de nosotros. A partir de ahí, el proyecto se cierra o se abre una nueva etapa, según lo que necesite el cliente.